Cuando hablamos de la reunificación de pagos, nos referimos a un tipo de servicio que ofertan las entidades bancarias y que se refiere a un nuevo préstamo de carácter hipotecario. El banco sigue contando con la garantía de la vivienda por si acaso no podemos hacer frente a la deuda y con el importe de la misma tendremos la posibilidad de cancelar el préstamo anterior, creando uno nuevo en donde se incluyan aquellos gastos a los que no podemos hacer frente: por ejemplo, para poder afrontar las deudas que hayamos podido contraer durante el periodo navideño.

¿Cuándo nos conviene solicitar la reunificación de pagos?

Antes de pensar en esta fórmula, lo primero en lo que tenemos que pensar es en si realmente nos va a hacer falta. El problema que cometen muchas personas es que una vez que han solicitado la reunificación, no se han conseguido organizar para poder saldar las duda, lo que hace que esto, más que una solución, sea un nuevo problema.

El hecho de reunificar las deudas tan solo va a tener sentido si es una solución que nos va a ayudar a salir de la situación en la que nos encontramos, aunque pueda llevar cierto tiempo. Si no es así, veremos como la deuda no para de subir.

Es importante no dejarnos seducir únicamente por el hecho de que vamos a pasar una mensualidad mucho menor que la que teníamos hasta ahora; si esto eleva el tiempo de pago de forma considerable, tendremos que pensar si nos es o no interesante.

 

¿Cuáles son las ventajas de la reunificación de pagos?

Ha pasado la Navidad y nos damos cuenta de que nos hemos excedido con la tarjeta de crédito y que nos va a costar un poco poder llegar hasta al final de enero. En este caso, podemos contar con la reunificación de pagos para concentrarlos todos en una única cuota a la que podamos hacer frente.

A medida que vayamos ingresando el sueldo mes a mes, veremos cómo la deuda empieza a disminuir de forma progresiva, ayudándonos a salir del hoyo en el que nos habíamos metido.

 

¿Cuánto cuesta?

Esto dependerá de cada situación individual. Lo cierto es que no siempre se concede, especialmente si la familia en cuestión está muy endeudada.

La reunificación de pago entrañará una serie de pagos iniciales considerables: primeramente habrá que sumar los costes de la cancelación de las deudas anteriores, así como los de constitución de una nueva hipoteca. Esto también podría acarrear gastos de intermediarios si pudieran llegar a existir. Se calcula que puede salirnos por un coste de un 20% aproximadamente de lo que costará la hipoteca nueva.

Para poder tramitarla es importante que nos pongamos en contacto con un economista o un abogado especializado para que nos pueda informar sobre todo el proceso. Además, tendremos que analizar las condiciones de diferentes entidades para ver cual es la que más nos conviene.