El Gobierno de España pedirá a Bruselas entre 40.000 y 42.500 millones de euros para rescatar la banca, según las cifras que confirmó ayer fuentes no oficiales del Gobierno. ELa ayudaría se repartiría de la siguiente manera: 37.000 millones para los cuatro bancos nacionalizadas (Bankia, Novagalicia, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia), con 2.500 millones para capitalizar el banco malo, que adquirirá el nombre de “Sareb”. Y entre 2.000 y 3.000 millones para las entidades que puedan requerir dinero público ante las dificultades para levantar capital. El Ejecutivo de Mariano Rajoy espera que en las últimas horas se rebajen esas cifras al estar buscándose inversores para Caja España-Duero (Ceiss) y Caja3 (CAI, Caja Círculo de Burgos y Caja Badajoz), aunque los procesos de fusión en los que se encuentras no parecen fructificar.

El coste total superará los 40.000 millones de euros (lo que supone cuatro puntos de PIB) ante la delicada situación de entidades que no han sido rescatadas por el Estado, pero que necesitan capital para cumplir con los requisitos. El Popular es quien mejor lo tiene: prácticamente ha cerrado ya una ampliación de capital de unos 2.500 millones. En cualquier caso, según la opinión de Bruselas, España necesitaría “hasta 3.000 millones más” para entidades como BMN y Liberbank, Caja3 y Ceiss.

Los bancos con problemas de liquidez que no están nacionalizados, empezarán a negociar con Bruselas esta semana para llegar a un acuerdo de recapitalización, que se basará en la venta de participaciones industriales, negocios y activos tóxicos al banco malo. Con estas acciones reducirán sus necesidades. El proceso de desmantelamiento de las cajas, se precipitará en los próximos días.

El vicepresidente de la Comisión, Joaquín Almunia, presentará esta semana los planes para las entidades nacionalizadas, así como el capital que se les inyectará, que será entre  35.000 y 37.000 millones, dependiendo de la fuente. Paralelo a esto, España tiene que completar la puesta en marcha del banco malo, que ha provocado ciertos recelos en el FMI, para el que busca desesperadamente inversores privados.

Bruselas espera que las España imponga con un rigor estricto los planes de reestructuración asociados a esas ayudas para que las entidades que reciben los fondos “no vuelvan a costar dinero al contribuyente y en el mejor de los casos se pueda recuperar parte del dinero invertido”.