Enero es un mes en el que nos empezamos a plantear nuestros proyectos para intentar encajar el año de una forma muy diferente al anterior. Sin embargo, antes de empezar cualquier cosa tenemos que hacer frente a las deudas que hayamos podido contraer en el año pasado, especialmente en el periodo navideño en donde seguro que hemos despilfarrado más de lo esperado.

A veces los gastos son tan elevados que podemos empezar el año de muy mala manera, lo que podría perjudicar a todo el año.

Afortunadamente, siempre tenemos la opción de contratar un préstamo personal. Puede ser la fórmula perfecta para que podamos salir de ese bache temporal cuanto antes.

¿Por qué los préstamos son una buena opción para enfrentarnos a la cuesta de enero?

Si pudiéramos poner todos los gastos que tenemos en la vida en un lado de una balanza y los gastos en el otro, veríamos que existiría un cierto equilibrio. El problema viene cuando nos tenemos que enfrentar a esos periodos en donde los gastos superan ampliamente a los ingresos.

Pues esto es lo mismo que nos ocurre en Enero: seguramente vamos a recuperar el dinero, pero hemos gastado mucho y necesitamos algo que no tenemos, tiempo.

Pidiendo préstamos personales eso es exactamente lo que conseguiremos: tendremos el tiempo necesario para poder pagar todas nuestras deudas.

 

¿Qué me conviene más, un préstamo personal o un crédito?

¿Qué entendemos por préstamos personales?

Muchas personas cometen el error de pensar que estamos hablando de lo mismo, pero nada más lejos, cada uno tiene sus criterios y especificaciones que se deben de contemplar.

Un préstamo es un producto que nos ofrecerá el banco con el compromiso de devolverlo a partir de unas cuotas establecidas. A cambio del mismo, la entidad ganará dinero de una serie de comisiones, siendo las más importantes las de apertura y las de estudios.

Todas estas condiciones estarán establecidas en un contrato, por lo que la persona interesada se lo tendrá que leer con detenimiento para analizar si le interesa o bien si busca un préstamo mejor.

¿Qué entendemos por un crédito personal?

Por otra parte, tenemos el recurso de los créditos personales, permitiendo al usuario que pueda disponer del dinero que le facilitará una determinada entidad hasta llegar a una cierta cuantía; al igual que con los préstamos personales, se tendrá que hacer en un tiempo específico. También se tendrán que hacer frente a una serie de comisiones.

¿Entonces cuál es la diferencia? En este caso, el cliente tendrá la posibilidad de poder pedir más dinero aún sin haber cubierto la deuda. Por ejemplo, si ha solicitado un crédito máximo 5.000€ y ha recibido 3000€ de los mismos, podrá volver a pedir otros 5000€ mientras vaya cubriendo la deuda.

Cualquiera de los dos recursos puede ayudarnos a enfrentarnos con la temida cuesta de enero, pero tendremos que evaluar nuestra situación personal para ver qué es lo que más nos interesa.