EEUU ha acusado de fraude a Standard & Poor’s por la supuesta práctica de inflar las calificaciones que otorgaban a productos financieros antes del período de crisis, suponiendo la primera vez que el gobierno de EEUU demanda a una agencia de calificación.

Por lo tanto, el Departamento de Justicia hará una reclamación de, como poco, 5.000 millones de dólares por estafar a inversores, debido a que supuestamente se presentaron como objetivas calificaciones que no lo eran, ya que estaban hinchadas a propósito.

El período en el que se produjo este supuesto delito fue entre marzo y octubre de 2007, según ha informado Eric Holder, fiscal general de EEUU, coincidiendo con el final de la burbuja inmobiliaria estadounidense. El propio Holder ha llegado a afiermar que es altamente intolerable este tipo de conductas, estando las mismas en el centro de la crisis financiera que está asolando a medio mundo.

Como era de esperar, la reacción de S&P no se ha hecho esperar y al poco de saltar la noticia, el grupo ha hecho público un comunicado en el que afirma que la demanda no tienen ningún fundamento, asegurando que se defenderá en los tribunales.

Se inicia, por lo tanto, un proceso judicial que se podría dilatar en el tiempo más de lo esperado y que tendrá amplias repercusiones sociales y políticas tanto en el país estadounidense como en el extranjero.