El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, advirtió la semana pasada de que la reactivación de la economía en la zona euro será “débil” y “muy gradual”. Además, ha avisado de que estas perspectivas podrán empeorar ante las “tensiones en varios mercados financieros de la zona euro”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pronosticado que la eurozona volverá a crecer en 2013, aunque sólo lo hará un 0,2 %, al tiempo que reflejó una rebaja en las perspectivas de crecimiento de una décima para 2012.

Pese a la situación, Draghi aseguró que la  zona euro está asentándose bajo unas bases de estabilidad para el futuro y que pese a lo “doloroso” que puedan resultar los reajustes que los estados están implantando a sus ciudadanos, son medidas necesarias que abrirán el camino de la recuperación económica y el crecimiento.

“Soy plenamente consciente de los efectos del proceso de ajuste en los ciudadanos, especialmente los que han perdido su trabajo o están en riesgo”, añadió en su conferencia de prensa.

El presidente del BCE está completamente “convencido” de que “los países más débiles saldrán reforzados de la crisis”.

Por lo tanto, concluyó  “esperar” que el grupo de los Veintisiete “reafirmen su compromiso con la irreversibilidad del euro dando una visión a largo plazo de la unión económica y monetaria” en las siguientes reuniones de los Consejos Europeos, que se celebrarán del 18 y 19 de octubre y del 14 de diciembre.