El Ejecutivo que lidera Mariano Rajoy ha apostado esta semana por hacer crecer la actividad económica española, con el objetivo de reducir la crisis de las arcas públicas, que arrastran un elevadísimo déficit.

En 2013, el gasto del Estado se situó, aproximadamente, alrededor de 454.005 millones de euros, que contrastan con los 386.250 millones de euros que el Estado consiguió recaudar. Esta diferencia entre los gastos e ingresos fue, por lo tanto, de 67.755 millones, lo que supone el 6,62% del PIB, que se enfrentaría a la cifra del 6,84% del 2012. El desajuste de un año a otro se explica gracias a la subida de ingresos públicos, producida, según ha afirmado Marta Fernández Currás, secretaria de Estado de Presupuestos, por la consolidación fiscal, que produce una mejora en los ingresos, mientras que los gastos se estancan.

Tal y como se responsabilizó ante Bruselas, el déficit definitivo para este año está presupuestado en un 6,5%, aunque la propia comisión ha ampliado el margen en los decimales que le permitirá a España de desviación.

Es sin ningún lugar a dudas, un momento importante para las arcas públicas ya que este momento requiere de presupuestos equilibrados que no sigan aumentando el peso del déficit público que arrastra a España casi al 100% del PIB y que obliga a la misma a seguir inmersa en créditos a sus acreedores.